La muerte juega a los dados

Historia de una portada

De todas las posibilidades elegimos una habitación que representa a todas las habitaciones del libro. Ella encierra, o esconde, o aisla, o espera a sus víctimas. Es una portada algebraica, funciona como si fuera una ecuación a despejar. De los infinitos temas que habitan estos cuentos, nos gustó una referencia a Walter Benjamín que habla de la memoria del papel. Para el matemático la belleza del origami es su simple geometría. Es una técnica que sugiere más de lo que muestra, el doblado resulta a menudo sorprendente y para comprender su lógica y completar una figura, es necesaria la mirada del espectador. Esto mismo pasa en este libro, que necesita de una lectura completa para captar su estructura matemática. Es por esto que elegimos realizar una portada con elementos de papel. Para este trabajo hemos colaborado con Isabel Lafuente, que fue convirtiendo en origami nuestras ideas.

Utilizamos una tipografía que nos remite de forma directa a tipografía cliché de la novela negra. Los colores claros nos han ayudado a aumentar la tensión entre elementos contradictorios, lo infantil y lo perverso, lo tranquilo y lo inquietante.

Hemos realizado la portada del libro, separadores, tarjetones para presentaciones, tarjetas de visita… A su vez organizamos, con la ayuda de Queventto, la fiesta presentación del libro en el mítico bar madrileño “José Alfredo”.